Komorebi Té oriental

Sobre el proyecto

Este proyecto se enfoca en el diseño estratégico de identidad y packaging para Komorebi, una marca de té de autor de alta gama inspirada en la filosofía zen y el concepto de la luz del sol filtrándose entre las hojas de los árboles. El planteamiento del producto surge tras detectar un insight y una tensión muy clara en el consumidor urbano actual: la fatiga mental y la saturación provocadas por el exceso de pantallas y notificaciones al final de la jornada. Frente a esto, la propuesta no vende un bien de consumo rápido, sino un ancla al momento presente; un ritual analógico y consciente de transición física y mental de 15 minutos para recuperar el tiempo para uno mismo.

El producto se materializa en la Colección Shiki (四季), un concepto fundamentado en los ciclos de la naturaleza y el paso del tiempo plasmado en un set de cuatro tés puros y mezclas botánicas únicas asignadas a cada estación del año (primavera, verano, otoño e invierno). El sistema visual de la identidad se asienta sobre los valores de naturalidad, atención milimétrica al detalle y un estricto minimalismo zen bajo la premisa de que “menos es más”. Para el universo de marca, se construyó un logotipo de rejilla basado en la tipografía Inter Black, acompañado por la fuente Inter Medium para los descriptores técnicos, empleando una paleta cromática donde el blanco y el negro actúan como ejes principales en contraste con cuatro tonos estacionales suaves y sutiles.

La arquitectura del envase se diseñó en capas diferenciadas para optimizar la experiencia de usuario y eliminar cualquier fricción en el punto de venta. El envase primario consta de cuatro latas circulares de aluminio que garantizan opacidad total frente a la luz y la humedad, incorporando un sistema de apertura peel-off ergonómico que previene derrames del té a granel. Para evitar que el cliente deba manipular la estructura en tienda, se diseñó una etiqueta externa colgante inspirada en un amuleto tradicional japonés (Omamori) que expone la información legal obligatoria de un vistazo. Asimismo, los datos técnicos y códigos de barras de la trazabilidad se integraron en el fondo exterior de la base de madera, cumpliendo la normativa sin interferir en la limpieza estética zen del frontal.

El factor diferencial y de mayor carga ideológica del proyecto radica en su compromiso con el residuo cero mediante el supraciclaje (upcycling) de alto valor añadido. Al retirar las latas de aluminio, el envase secundario —una estructura ortogonal de madera hecha a mano que sirve de protección robusta y apilamiento modular en el transporte— no se desecha, sino que se transforma por completo en una lámpara japonesa de diseño. Al encenderse en el hogar, la luz se filtra a través de un papel vegetal impreso con ilustraciones de árboles, materializando de manera física e interactiva el concepto de “luz filtrada” que da nombre a la marca y cerrando un círculo perfecto de diseño centrado en la experiencia del usuario.